Renato Longato

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Mi Historia: Cómo Empezó Todo

Renato y Jose Silva Peru Nov. 1979Crecí y me eduqué en la ciudad de Lima, la capital del Perú. En 1979, mi familia vivía en una zona suburbana algo aislada de la ciudad, conocida como Santa Felicia de Monterrico. Tenía diecisiete años y me encontraba a solas en mi casa viendo por televisión una emocionante pelea de box. Era el último viernes del mes de Marzo. En un momento, las imágenes en la pantalla comenzaron a desaparecer y presentar interferencias. Traté en vano de arreglar la señal para ver el final del combate. Frustrado, me dirigí al primer piso para verificar el estado de la caja eléctrica, pensando en la posibilidad de una falla: todo estaba en orden.

Sin un motivo en especial, me dirigí a mi habitación y abrí las ventanas de par en par. La noche estaba clara con algunas nubes y varias estrellas brillando en el firmamento, en la lejanía se observaban las montañas, el comienzo de los Andes. Todo estaba calmado y perfecto. Repentinamente, al dirigir la mirada hacia el sur, a la distancia pude ver dos luces rojas en el cielo. Mi primer pensamiento fue “es un avión”. Sin embargo, en cuestión de segundos, ambas luces se acercaron más y más hacia mi ventana como a unos cien metros. Su tamaño era más grande que los faros de un semáforo. En ese instante caí en cuenta de que no emitían sonido alguno.

¡Las luces flotaban suspendidas en el aire! Mis sentidos me decían que algo anormal y extraño estaba ocurriendo. Empezaron a moverse. El Ovni ubicado hacia mi derecha enfiló hacia el este con dirección a los Andes en un silencio absoluto. Luces de color naranja, verde y blanco comenzaron brillar en la parte inferior del objeto. Para mi sorpresa se detuvo por un momento, formó un ángulo de 45 grados para luego desaparecer en el cielo tan rápido que por un instante olvidé la otra nave que flotaba casi frente a mi casa. El segundo Ovni repitió la misma operación con luces de colores en su parte inferior y desapareció en vuelo vertical hacia las estrellas. Simultáneamente todas las luces de alumbrado público en el área se apagaron.

Un mes después sucedió nuevamente. En esta oportunidad estaba presente mi hermano mayor Gino. Era la segunda semana de abril y nos encontrábamos de noche en su camioneta con dirección a nuestra casa. Una luz roja apareció a la distancia en el camino a nivel del suelo. Por un momento pensamos que era un automóvil manejando en reversa. En ese momento nuestro automóvil se detuvo a la vez que el objeto emitía un haz de luz blanco hacia nosotros, el cual alumbró el interior de la cabina por una fracción de segundo. Mi hermano intentó encender el motor varias veces pero fue en vano. El Ovni cambió su curso y voló en ángulo directo hacia el cielo. Entonces el motor de la camioneta encendió.

Con Travis WaltonEn ese entonces mi vida transcurría como la de cualquier adolescente, música, fiestas, fútbol. Nunca había oído hablar de Ovnis. Todo cambió desde entonces. A finales del mes de mayo mi hermano menor Bruno se encontraba jugando en el jardín. La tranquilidad de la tarde se vio interrumpida cuando sentimos la voz de mi madre llamándonos. En ese preciso instante la electricidad se desvaneció. Los tres en el jardín vimos un objeto lenticular a gran altura sobre nuestra casa. Abracé a mi madre y a mi hermano y permanecimos así, observando. Al mirar, tuve una peculiar sensación de amistad en vez de temor acompañada por una vibración extraña en mi cabeza. De ahí en adelante por muchas noches me quedé observándolas estrellas antes de irme a dormir. Poco después del avistamiento tuve un extraño sueño en donde una presencia femenina que irradiaba belleza, gracia y autoridad me aconsejaba utilizar mi mente de mejor manera. Es así que, siguiendo las instrucciones recibidas en el sueño, me inscribí en un curso de Silva Mind Control en 1979.